Verdad que parece mentira, que cuando tropiezas por fin con el sueño de tu vida, por miedo ciego o sabe Dios por qué, dejas que pase de largo sin mover un dedo para sujetarlo o intentar conseguirlo, entonces pobre desdichado, te vas a dar cuenta como el penúltimo suspiro, que bajar al infierno es muy sencillo, solo hace falta querer, haber sido querido y no haberte dado cuenta hasta el fin del camino”.
Los suaves (El último pecado)




